Acogimiento familiar

Como explicamos en al artículo precedente sobre situación de riesgo y desamparo de menores, cuando se genera una situación de desamparo en la que la entidad pública eficiente acepta la tutela del menor, una de las primordiales consecuencias es la separación del menor de su ambiente familiar y la aplicación de diferentes medidas de protección para asegurar el conveniente desarrollo y bienestar del menor.

Una de estas medidas es el acogimiento familiar, en la que la guarda del menor es ejercida por una persona o bien familia que acepta las obligaciones de velar por él, tenerlo en su compañía, nutrirlo, instruirlo y intentarle una capacitación integral. De este modo, la aplicación de esta medida tiene preferencia cuanto menor sea la edad del pequeño en situación de desamparo, de manera que se favorezca su permanencia en el entorno y ambiente familiar, al no ser que no sea recomendable por el interés propio del menor.

Principales peculiaridades del acogimiento familiar

Algunas de las primordiales peculiaridades de esta modalidad de acogimiento son:

  • Necesidad de la intervención de la Administración: para la formalización de esta medida va a ser precisa la intervención directa y decisoria de la entidad pública eficiente.

  • Flexibilidad: tanto por las distintas modalidades existentes como por la posibilidad de cesar el acogimiento si el interés del menor de esta manera lo recomienda o bien si la familia de origen soluciona los motivos que produjeron la situación de desamparo.

  • Voluntariedad de los acogedores: ningún agradable tiene la obligación de aceptar la guarda del menor, si bien se trate de miembros de la propia familia.

  • Participación del menor: el menor de entre siete y doce años va a deber participar en la constitución del acogimiento a través de el expreso consentimiento para formalizarlo válidamente. Asimismo, van a tener derecho a ser oídos siempre y cuando sea mayor de doce años o bien tengan el juicio suficiente valorado psicológicamente.

  • Autonomía respecto de otras medidas de protección: pudiendo formalizarse tanto si la entidad pública tiene la guarda o bien la tutela como no tiene ninguna de las dos.

  • Contacto con la familia de origen: siendo la entidad encargada de la protección de menores la responsable de regular las visitas teniendo presente el beneficio del menor.

  • En vistas del interés del menor, se favorecerá la permanencia del menor en su ambiente, intentando que se genere siempre y cuando resulte posible en la familia extensa.

  • Se evitará la separación de hermanos, intentando su acogimiento por exactamente la misma familia o bien, caso de que sea ineludible, facilitando la comunicación entre ellos.

Modalidades conforme el género de intervención, la finalidad y la temporalidad

En primer sitio, el acogimiento familiar simple se identifica por su carácter transitorio; bien por el hecho de que se prevea la reinserción del menor en su núcleo familiar de origen, bien en la medida en que se adopte una medida de protección más estable. Dicho periodo de tiempo, en un inicio, no debe superar los un par de años de duración.

Por su parte, en el acogimiento familiar permanente el menor convivirá con la familia de acogida sin que pueda determinarse la duración de la medida, si bien de manera previsible va a ser superior a un par de años. Se caracteriza, aparte de por su estabilidad, por el hecho de que, en comparación con el simple, la familia tiene mayor autonomía en el ejercicio de sus funciones. Se genera cuando no se revé el retorno del menor con su familia de origen, si bien existe la posibilidad de sostener visitas controladas.

Por último, el acogimiento preadoptivo se genera cuando la entidad pública eleva la propuesta de adopción del menor o bien se cree que, precedente a esta propuesta, es preciso establecer un periodo de adaptación del menor con la familia. De este modo, esta modalidad puede ser considerada el paso anterior a la adopción.

El acogimiento familiar en familia extensa

Esta modalidad es la que se genera cuando la familia agradable sostiene un vínculo con el menor o bien su familia por una relación de parentesco o bien una singular y cualificada relación cariñosa.

En cuanto a sus primordiales ventajas encontramos:

  • Continuidad, en la medida en que se sostienen las historias personales y los vínculos familiares.

  • Estabilidad, siendo que minimiza el sentimiento de abandono y las consecuencias negativas de la situación de desamparo.

  • Desarrollo, sosteniendo el equilibrio sicológico sensible.

  • Identidad, fortaleciendo el sentimiento de pertenencia y también integración familiar.

Por su parte, las debilidades de este modo de acogimiento son:

  • La confusión de roles que se puede generar al pasar de una relación de parentesco determinada a aceptar el rol de progenitores del menor.

  • La necesidad de mejorar las competencias parentales y la administración de los inconvenientes de comportamiento.

  • Posibles conflictos entre los progenitores biológicos y los agradables de familia extensa.

Con el fin de disminuir al mínimo al límite las desventajas que esta modalidad de acogimiento supone, es indispensable efectuar una buena valoración sobre la pertinencia de la familia agradable basándonos en sus destrezas para ejercer una parentalidad positivas y contestar de forma conveniente a las necesidades que presenta el menor. Asimismo, va a ser preciso brindarles el apoyo y asesoramiento precisos para dar contestación a las distintas contrariedades que pueda surgir, tanto a través de actuaciones técnicas como a través de ayudas económicas.

Acogimiento en familia extraña o bien educadora

Modalidad por la que personas sin vinculación alguna con el menor y que se genera en función de su interés educativo. Así puesto que, puede ser un recurso experto en función de la preparación y apoyos concretos requeridos tanto por la familia educadora como por el personal técnico implicado.

A diferencia de la acogida en familia extensa, está modalidad esta por norma general restringida a los menores de siete años, siendo inusual su aplicación en los mayores de dicha edad.

En relación con los requisitos para ser familia educadora, se establecen de forma general:

  • Ser mayor de edad.

  • Acceder de manera voluntaria.

  • Incorporarse al proceso de estudio y valoración.

  • Obtener una resolución de pertinencia de familia agradable por la parte de la entidad pública eficiente.

  • Tener disponibilidad para atender las necesidades del menor.

  • Disponer de los recursos precisos para aceptar los gastos de conservación, educación y otros derivados.

Cabe indicar que se habla familias educadoras profesionalizadas, cuando este se produce

Previamente a la asignación de un menor a una determinada familia agradable, se generará la valoración de pertinencia de la misma, por medio de una serie de entrevistas con el equipo profesional eficiente en las que se valorarán los próximos aspectos:

  • La motivación de la familia para acoger y lo que aguardan de esta experiencia.

  • Sus condiciones y restricciones a fin de que se genere el acogimiento.

  • La capacidad que tienen para cubrir las necesidades de los menores.

  • La capacidad para amoldarse a la nueva situación familiar.

Apoyos a las familias agradables

Las familias acogedoras cuentan con los próximos apoyos:

  • Acompañamiento, ayuda y consultoría.

  • Ciclos de preparación y formación para las familias demandantes.

  • Atención personalizada y/o en grupo en diferentes áreas.

  • Grupos de autoapoyo y de trabajo entre los acogedores, de manera que se cree un espacio donde compartir experiencias, respaldarse en la resolución de contrariedades y adquirir de manera conjunta habilidades y formación para hacer frente al acogimiento.

Cese del acogimiento familiar

El acogimiento familiar cesará cuando:

  • Desaparezcan las causas que motivaron la desaparición de desamparo.

  • Se genere la adopción del menor.

  • Se emancipe el menor o bien se genere su mayoría de edad.

  • Transcurra el tiempo de duración previsto.

  • Lo decidan las personas que tengan acogido al menor, anterior comunicación a las entidades públicas eficientes.

  • Se forme el acogimiento preadoptivo, la adopción o bien la tutela ordinaria del menor.

  • Lo decidan las entidades públicas eficientes en base al interés del menor.

  • Se genere el fallecimiento del menor.

A modo de conclusión

A modo de conclusión, y pues es precisa una mayor cantidad de familias agradables en España, vamos a dejar los links para conseguir, si lo desean, información determinada sobre el proceso en todos y cada Comunidad Autónoma:

 

Comunidad Autónoma

Pagina Web

Andalucía

Acogimiento Familiar en Andalucía

Aragón

Acogimiento Familiar en Aragón

Asturias

Acogimiento Familiar en el Principado de Asturias

Baleares

Acogimiento Familiar en las Islas Baleares

Canarias

Acogimiento Familiar en la Comunidad Canaria

Cantabria

Acogimiento Familiar en Cantabria

Castilla y León

Acogimiento Familia en Castilla y León

Castilla La Mancha

Acogimiento Familiar en Castilla-La Mancha

Cataluña

Acogimiento Familiar en Cataluña

Extremadura

Acogimiento Familiar en Extremadura

Galicia

Acogimiento Familiar en Galicia

La Rioja

Acogimiento Familiar en La Rioja

Madrid

Acogimiento Familiar en la comunidad de Madrid

Murcia

Acogimiento Familiar en la Región de Murcia

Navarra

Acogimiento Familiar en Navarra

Valencia

Acogimiento Familiar en la Comunidad Valenciana

País Vasco

Acogimiento Familiar en País Vasco

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