Carencia o bajos ingresos, menores a cargo y Servicios Sociales

  • Según la Ley de Protección de la Infancia, desde dos mil quince está prohibido separar a los hijos de sus progenitores por motivos socioeconómicos.

La pandemia mundial por la COVID-diecinueve nos trae múltiples consecuencias negativas que, poquito a poco, van saliendo a la luz y vamos identificando.

Uno de los campos que se está encarando a dichas consecuencias en primera línea, es el de los Servicios Sociales.

Los trabajadores sociales advierten que, a raíz del virus, se esté desarrollando una cierta perturbación de la percepción de la realidad entre la ciudadanía. El miedo al confinamiento tras el toque de queda está provocando que las personas sientan una «amenaza de pérdida del equilibrio vital, modificaciones en la normalidad, cambios en su medio familiar».

Esto desemboca en 2 corrientes:

  • Familias que están solicitando más los servicios de los trabajadores sociales, los que se halla colapsados y carentes de recursos para encarar esta situación.
  • Las personas que evitan asistir a los servicios sociales frente al miedo de que puedan intervenir en el caso de haber menores en la familia.

Anteriormente publicamos un artículo donde tratábamos de desmitificar el hecho de que los servicios sociales retiraban a los menores sin razones de peso. Y tratábamos de lanzar un mensaje de calma a nuestros usuarios. Nos centramos en especial en lo que se refiere al absentismo escolar y los protocolos que se prosiguen desde la rama educativa.

En esta ocasión, explicaremos los casos que se consideran de peligro a fin de que desde servicios sociales se intervenga y cuáles no.

¿Cuándo interviene la administración?

Las acciones protectoras de la Administración tienen como objetivo esencial asegurar el bienestar infantil en su sentido más extenso, con singular atención a aquellos campos que se hallan en situación de complejidad social.

Una vez se advierta que el menor se halla en una situación de perjuicio, se procede a la aplicación de diferentes medidas de protección.

Estas medidas pueden ser definidas como las distintas actuaciones dirigidas a prevenir o bien suprimir las situaciones de peligro o bien desamparo, garantizando el desarrollo integral del menor.

¿Qué significa “situación de riesgo y desamparo”?

Se estima que un menor se halla en situación de peligro cuando, a raíz de sus circunstancias personales, familiares o bien por repercusión de su ambiente, se está perjudicando su desarrollo integral o bien social, sin lograr la gravedad suficiente para justificar la declaración de desamparo y la separación del menor de su familia.

Entre los diferentes supuestos que se pueden estimar situación de peligro son:

  • Falta de atención física y sicológica del menor.
  • La falta de atención en el campo educativo (absentismo escolar, bajo apoyo en el estudio).
  • Falta de higiene.
  • Alimentación inapropiada.
  • Falta de acceso a los recursos básicos (higiene bucal, visual, auditiva, etc.).

En estos casos la situación de peligro es considerada “leve”, con lo que no va a ser precisa una separación del menor, mas si una intervención para mitigar las faltas que se hayan detectado.

Se establecerá un plan de intervención con la familia desde los servicios sociales, en coordinación con el ámbito que corresponda, sobre todo el centro de educación del menor, trabajando distintos aspectos educativos, sicológicos, sociales, etc., en función de las necesidades.

Por otra parte, el desamparo del menor, se genera cuando este carece de los elementos básicos para su desarrollo integral. Esta situación es considerada de mayor gravedad.

Estos son ciertos ejemplos que pueden considerarse desamparo:

  • Abandono del menor.
  • Riesgo grave para su vida, salud y también integridad física.
  • Importante peligro para su salud mental del menor, su integridad ética y el desarrollo de su personalidad.
  • Incumplimiento o bien imposible o bien inapropiado ejercicio de los deberes de guarda a raíz del grave deterioro del ambiente o bien las condiciones de vida familiares.
  • Inducción a la mendicidad, criminalidad o bien prostitución, o bien cualquier otra explotación del menor.
  • Ausencia de escolarización o bien falta reiterada y no justificada apropiadamente o bien cualquier otra situación gravemente perjudicial para el menor.

¿Qué sucede cuando se declara el desamparo del menor?

En los casos en los que se declare la situación de desamparo de un menor, la entidad pública autonómica con competencias en protección de menores en el territorio en el que se genere, va a tener de manera inmediata, en razón de la Ley, la tutela del menor. De este modo, dicha entidad pública va a deber adoptar las medidas de protección precisas para su guarda.

En cuanto a las medidas de protección, hallamos como más usual el acogimiento del menor en sus diferentes modalidades:

Otras medidas que se hacen son:

  • La tutela.
  • La guarda
  • Y para finalizar, en el caso de no ser posible el retorno del menor a su núcleo familiar, la adopción.

El temor a los servicios sociales ante situaciones de contrariedades económicas

Entendemos que, incluso desarrollando las diferencias entre riesgo y desamparo, nos queden dudas sobre si nuestra situación particular podría ser incluida en alguna de estas 2 opciones.

En la mayor parte de los casos que a lo largo de bastante tiempo llevamos conociendo, la situación familiar no sería intervenida por peligro o bien desamparo del menor o bien menores.

Cuando un pequeño o bien una pequeña tiene una nutrición variada que le aporte los nutrientes precisos, asiste a la escuela, tiene ropa acorde a su edad y temporada del año, y no padece de ningún género de maltrato físico, sicológico o bien sensible. No tiene porqué ser intervenido por la administración.

Ante una situación de falta, los servicios sociales pueden intervenir con la familia desde muchos campos. Para intentar progresar y solucionar dichas faltas.

Ejemplo:

Por ejemplo: una familia pueden asistir a su trabajadora social debido a una falta de ingresos. La trabajadora social va a poner a su predisposición las distintas posibilidades que por requisitos, pueda solicitar; se va a poder incluir a los menores a los programas que existan en su zona de nutrición, apoyo escolar, etc.

En cualquier caso, si en la familia existen faltas continuadas o bien comportamientos inapropiados para con los menores. En estas situaciones  se efectuarán planes de intervención anteriores que van a consistir en: pautas para progresar la causa de las faltas, consejos y medidas a adoptar para la mejora del menor, etc.

Nunca se procederá a la retirada de un menor de un día para el otro por cualquier motivación aparente.

Con esto, deseamos lanzar un mensaje de optimismo en lo que se refiere al temor que, como podemos comprender, se está propagando poco a poco más a que nos puedan separar de nuestros hijos. Nos preocupa que esta clase de cotilleos o bien opiniones lleguen a dañar a familias y menores que precisen de la ayuda de los servicios sociales. Sobre todo, en estos tiempos tan bastante difíciles.

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