Denuncian que 30.000 personas fallecieron en espera de las ayudas a dependencia en 2020

  • La Asociación de Directoras y Gerentes en Servicios Sociales demanda que en lo que va de año, prácticamente treinta personas murieron en las listas de espera de la dependencia. ciento sesenta y cuatro personas mueren al día en el laberinto burocrático de la ley.
  • En la estadística del mes vigente prácticamente todos los indicadores del Sistema prosiguen cayendo clamorosamente y registran valores inferiores a los de comienzo de año.
  • Se imponen medidas urgentes para no desamparar claramente a las trescientos noventa y dos mil quinientos veintiseis personas dependientes que están a la espera de un procedimiento.

Según los datos publicados esta semana por el Ministerio, las tasas de alteración amontonada en lo que va de año son muy negativas registrando cuarenta y cuatro y cuatrocientos veintidos peticiones menos, treinta y seis y trescientos treinta y cinco valoraciones menos, treinta y siete y quinientos ochenta y siete adjudicatarios con derecho a prestación pendientes de recibirla, y nueve mil ciento cincuenta y tres adjudicatarios menos con prestación.

La lista de espera asciende a trescientos noventa y dos mil quinientos veintiseis personas (doscientos cuarenta y mil cuatrocientos veinte que se les ha reconocido el derecho a una prestación o bien servicio y están a la espera de recibirlo, y ciento cincuenta y mil ciento seis demandantes a la espera de valoración). Desde primeros de año no se sostiene la tasa de reposición de los adjudicatarios (descienden en nueve mil ciento cincuenta y tres). La lista de espera se reduce debido únicamente a los prácticamente treinta fallecidos en lo que va de año que murieron sin percibir la prestación o bien servicio que les correspondía por derecho o bien sin ni tan siquiera haber sido valorados.

Analizando las cantidades por género de prestación o bien servicio, la atención residencial es la que más ha disminuido, con una alteración amontonada de -nueve con tres%, con quince y ochocientos sesenta y uno residentes menos que a principio de año. En la ayuda a domicilio la alteración amontonada ha sido de -dos con seis%, con seis mil cuatrocientos uno personas usuarias menos que en el mes de diciembre de dos mil diecinueve, y en los centros de día la alteración ha sido de una bajada de tres con uno puntos porcentuales con tres mil treinta y nueve posibilidades menos que a principio de año. Estos 3 datos hacen, por sí mismos, quese pierdan prácticamente once puestos.

Todas las nuevas cifras en conjunto, ponen de manifiesto de forma incontrovertible los efectos de los recortes salvajes (cinco mil ochocientos sesenta y cuatro M€ recorte amontonado desde dos mil doce) operados sobre el sistema de atención a la dependencia y también impulsan a que se tomen medidas urgentes para eludir el sufrimiento y abandono de las personas más frágiles de este país.

El vicepresidente segundo del gobierno y ministro de derechos sociales debería convocar urgentemente el Consejo Territorial para plantear un aumento inmediato de la financiación del Sistema de Atención a la Dependencia (sin aguardar a los PGE) cumpliendo con lo acordado en el acuerdo de Estado por la Dependencia y la asamblea de Presidentes Autonómicos (dos mil diecisiete). De exactamente la misma forma que se ha invertido en todos y cada uno de los ámbitos, es incomprensible que se abandone a las personas más vulnerables (de nuevo) y no se acreciente la financiación de la atención a la dependencia en, cuando menos, mil quinientos millones de euros, (lo que dejaría atender a la lista de espera y crear setenta nuevos puestos).

Además, es indispensable que el ministro impulse un proceso de modificación de la ley para, entre otras muchas cosas, permitir la compatibilidad de las posibilidades y también acrecentar las intensidades.

Esta financiación debe comprometer a los Gobiernos Autonómicos a acometer las reformas de su normativa precisas para agilizar los trámites y quitar las listas de espera. Es preciso facilitar y aunar los procedimientos, (informes, valoraciones, plan individual de atención y resoluciones,…) para agilizarlos y permitir conque puedan dar contestaciones inmediatas en esta crisis. Deben, además de esto, aplicarse medidas de suspensión temporal y flexibilidad del servicio o bien prestación sin precisar resolución de nuevos procedimientos.

Los servicios sociales son una inversión, indispensables para asegurar la atención digna a las personas más frágiles de este país, y más en estos instantes. El calado estratégico de la cuestión requiere poner a trabajar lo antes posible. De no hacerlo van a ser responsables del sufrimiento y desatención de todas y cada una de las personas del limbo de la dependencia, en especial de las ciento sesenta y cuatro personas que mueren día a día a la espera de algún procedimiento de la Ley de Dependencia.

Fuente: Asociación de Directoras y Gerentes en Servicios Sociales

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