El ingreso mínimo vital retrasa la gestión de las rentas mínimas autonómicas

El Ingreso Mínimo Vital (IMV), aprobado en el mes de junio por el Congreso de los Diputados, busca frenar la pobreza en las familias españolas tras la pandemia de COVID-diecinueve y también impulsar la inclusión laboral de estos colectivos, no obstante, son múltiples los obstáculos que nos hallamos en el momento de su tramitación.

Uno de los requisitos frente a la petición del IMV es el de haber pedido anteriormente todas y cada una de las posibilidades y subsidios posibles. Excepto las rentas mínimas de inserción (RMI) autonómicas. Siendo justo al revés para los perceptores de las RMI que tienen la obligación de a pedir el IMV, en algunos casos con plazos realmente breves.

El retraso de la administración de las rentas mínimas autonómicas

Una vez se puso en marcha el IMV, las personas adjudicatarias de una RMI empezaron a percibir notificaciones en las que se les señalaba que debían pedir el IMV. Con lo que, quien quisiese pedir una RMI, o proseguir percibiéndola si ya la tenía concedida. Tenía como nuevo requisito el pedir asimismo el IMV.

La necesidad de que RMI y también IMV sean complementarias, que sumen en lugar de quitarse o bien excluirse, deriva de que ninguna de ellas es suficiente. Ambas posibilidades quedan lejos del umbral de la pobreza y también infringen los criterios del Comité Europeo de Derechos Sociales en aplicación de la Carta Social Europea.

Como se señala en el Real Decreto Ley: “El ingreso mínimo vital se configura como una prestación «suelo» que se hace compatible con las prestaciones autonómicas que las comunidades autónomas, en el ejercicio de sus competencias estatutarias, puedan conceder en concepto de rentas mínimas” (RDL 20/2020, por el que se crea el Ingreso Mínimo Vital).

No obstante, esto no se está desarrollando de esta forma, si no que por contra, esta necesidad de que vayan unidas está entorpeciendo a las familias a la hora tanto de gestionar como de percibir una o bien otra prestación, desembocando en una espera más larga sin ingresos suficientes.

Trabas en las peticiones de las Rentas Mínimas

Recientemente nos contactaba Abraham Lozada demandante de la RMI de la comunidad de Madrid, para contarnos esta problemática de primera mano. Ya que se halla en una situación bastante precaria y que, debido a esta descoordinación entre posibilidades y su lenta administración, lleva meses sin poder percibir ni la RMI ni el IMV.

Abraham carece de ingresos desde el mes de enero de dos mil veinte, que es cuando dejó de percibir la RAI, es desempleado de larga duración con gran complejidad para hallar empleo debido a su edad, nos explica.

A principios de abril, pidió la RMI en la Comunidad de Madrid, y estuvo a lo largo de los próximos dos meses y medio tratando de conocer el estado de su petición, que siempre y en todo momento se hallaba en trámite. Tras el lanzamiento del IMV y frente al requisito de tener que pedirlo para poder percibir la RMI, gestionó el IMV exactamente el mismo quince de junio.

Un mes después, tras múltiples llamadas a los teléfonos informativos, el Abraham decide interponer una protesta frente al defensor del pueblo. Con motivo de la larga espera para la resolución de ciertas posibilidades pedidas.

Finalmente, a inicios de este mes de octubre, tras proseguir insistiendo, el defensor del pueblo le comunica que debe aguardar a la resolución del IMV a fin de que la RMI prosiga su curso. Abraham lleva sin percibir ingresos diez meses, 7 meses aguardando la resolución de la RMI y 4 meses el IMV.

Ante esta situación: ¿De qué manera aguardan desde las administraciones responsables que Abraham pueda vivir con dignidad sin ingresos a lo largo de diez largos meses? ¿Acaso el IMV no se propuso como una medida básica de vital necesidad?

Soluciones urgentes

Desde múltiples entidades y plataformas, como: “RMI TU DERECHO”, llevan meses demandando esta injusta situación que nos estamos encontrando.

Así puesto que, son múltiples los puntos que precisan de una urgente solución, como:

  • Que se adopten las medidas de administración necesarias a fin de que la dualidad no resuelta RMI/IMV no desencadene en miles y miles de suspensiones cautelares de la RMI. Muchas de las que podrían derivar en extinción.
  • Las Comunidades Autónomas y el gobierno de España deben coordinarse y que se corresponsabilicen. Para que la dualidad de posibilidades no derive en que muchas familias acaben quedándose múltiples meses sin cobrar ninguna de ellas.
  • Que se adopten con emergencia los cambios normativos necesarios a fin de que la percepción del IMV no afecte al derecho a percibir la RMI ni a su cuantía. De exactamente la misma forma que la percepción de la RMI no afectará al derecho a percibir el IMV ni a su cuantía. De esta forma las dos posibilidades serían complementarias, podrían sumarse, en lugar de quitarse o bien cancelar una a la otra.

No pueden proseguir dejando que la deplorable administración que se está efectuando con el IMV impida, además de esto, la resolución de las RMI autonómicas.

El caso que hemos expuesto de Abraham, no es el único. Y no conseguimos entender de qué forma posiblemente las administraciones de las comunidades autónomas paralicen las peticiones de la renta mínima de inserción a personas y familias que se hallan en situación de vulnerabilidad, por la obligada espera de la resolución del ingreso mínimo vital.

El Ingreso Mínimo Vital está muy lejos de ser la prestación que nos prometían. Está resultando un proceso muy dudoso y anárquico, con más quebraderos de cabeza que soluciones. Y que agrega más problemáticas de las que tenían las familias más frágiles y perjudicadas por la pandemia.

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