Ley Integral contra la Violencia de Género

La mejor manera de comprender un término, es explicándolo mediante sus referencias. Así puesto que, la mejor forma de comprender la ley de Violencia de Género, su aplicación o bien los recursos que se le derivan es acudiendo al Boletín Oficial del Estado (BOE), en el que yace la Ley Orgánica 1/2004, de veintiocho de diciembre, de Medidas de Protección Integral contra la Violencia de Género.
 
Violencia MACHISTA
 
Toda ley publicada en el BOE describe a priori los motivos por los que se planteó esta ley en el parlamento. Es decir, se hace una exposición de motivos para contextualizar el motivo aparece esta ley.

En el caso de la Ley Integral contra la Violencia de Género (de ahora en adelante, VDG) el primer motivo clave es la matización de la violencia. Aunque comprendemos que en el planeta existe violencia cara cualquier persona sin discriminar condición, la violencia sexista tiene una motivación concreta que la hace diferente: es el símbolo más brutal de la desigualdad de género existente en nuestra sociedad, puesto que se dirige cara las mujeres por el simple hecho de serlo, por ser consideradas por sus atacantes, carentes de los derechos mínimos de libertad, respeto y capacidad de resolución.

[pullquote align=»left|center|right» textalign=»left|center|right» width=»30%»]Partimos de una sociedad en la que los hombres tienen legitimado el poder y las mujeres viven múltiples desigualdades[/pullquote]

En terminante, define la violencia sexista como aquella violencia específica que se ejercita como manifestación de la discriminación cara la mujer por el hecho de ser mujer. Es decir, partimos de una sociedad en la que los hombres tienen legitimado el poder y las mujeres viven múltiples desigualdades. Así puesto que, se cree que aquellas parejas, exparejas o bien personas con algún género de relación afín de afectividad que ejercita violencia sobre su mujer (sin precisar convivencia o bien matrimonio) lo hace subestimando a la mujer como humano con derechos derivando esta actitud de la estructura patriarcal que organiza la sociedad. De este modo, se entiende como VDG todo acto de violencia física y sicológica, como agresiones a la libertad sexual, coartes o bien privación arbitraria de libertad.

Esta exposición de motivos resalta la propaganda de la VDG a través de la problematización social. Es decir, se trata de una problemática que no se deriva, solo, de una relación privada entre 2 personas. Se trata de una estructura social (patriarcado) que favorece estas actitudes sexistas y por consiguiente es un inconveniente que nos afecta a todos y a todas y cada una.

Para pelear contra esta situación, la ley desarrolla diferentes herramientas enfocadas de un modo integral y multidisciplinar. Por este motivo, hallamos acciones de sensibilización como campañas de publicidad, intervenciones en el campo educativo, reglas procesales o bien penales, capacitación de quienes van a aplicar la ley (policías, sanitarios, trabajadores sociales…), recursos económicos o bien comodidades de movilidad geográfica e inclusive la protección directa y también indirecta de los menores, que en su entrecierro familiar han sido perjudicados por la situación.

La Ley Integral contra la Violencia de Género trabaja en la línea del marco europeo, dónde las demandas sobre desigualdad de género y violencia contra las mujeres han sido reclamadas en numerosas ocasiones por Naciones Unidas, el Parlamento Europeo o bien la OMS. En este sentido, se decide actuar de manera contundente desplegando múltiples dispositivos en el panorama judicial para eliminar ciertamente la VDG y basándose en los datos que estas organizaciones ofrecen.
 
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¿Qué medidas aporta la Ley contra la Violencia de Género?

Ámbito educativo

Como bien hemos explicado previamente, el inconveniente más grave de la violencia sexista es el contexto socializadorque crean los valores de nuestra sociedad, mediante los que la mujer y el hombre tienen un rol meridianamente predefinido.

Esta situación nos señala que el primer elemento a abordar es la educación. Así puesto que, en el título I la Ley Integral contra la VDG dispone medidas de sensibilización, prevención y detección, tratando de reducir al límite el impacto de la desigualdad de género y repartiendo estos principios en los diferentes ciclos de educación (infantil, primaria, secundaria, bachillerato, F.P., enseñanza para las personas adultas y universidades).

En esta línea se promueve la igualdad, la capacitación inicial y permanente del profesorado en temáticas sobre género y también señala la responsabilidad de los Consejos Escolares del promuevo de la igualdad real entre hombres y mujeres como la inserción de un/a representante del Instituto de la Mujer.

Ámbito sanitario

En el campo sanitario (conectado de forma directa con las situaciones más extremas y perceptibles de la VDG) existen medidas singularmente enfocadas a la sensibilización y capacitación de los profesionales sanitarios que atienden a las víctimas, pues son quienes participarán de forma directa en la atención, asistencia, diagnóstico y rehabilitación de la mujer (entendiéndose como profesionales sanitarios la trabajadora social, el enfermero, la médico, el socorrer de enfermería, entre otros).

De este modo se adhiere a su capacitación la formación para atender los casos de violencia de género como se integra en el Plan Nacional de Salud un apartado de prevención y también intervención.

Cabe resaltar que mediante esta ley, se creó una comisión contra la VDG en el Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud que valora y plantea (ahora aplicado) el protocolo sanitario a continuar en estos casos.

Ámbito de la publicidad y los medios de comunicación

A pesar de las opiniones populares, esta ley recoge en sus artículos diez-catorce la protección de la imagen de la mujer, considerándose ilegal aquella que tenga carácter humillante o bien discriminatorio, es por tal razón por la que el Instituto de la Mujer se pronuncia en numerosas ocasiones ante ciertas publicidades sexistas, como dando responsabilidad a las Administraciones Públicas sobre la exterminación de las conductas que favorezcan la desigualdad de género.

Del mismo modo, se expone la responsabilidad de los medios de comunicación a resguardar y resguardar la igualdad entre hombre y mujer, como señalando la necesidad de objetividad informativa y dignidad de las víctimas de violencia sexista, singularmente en el tratamiento gráfico.

Aunque en la práctica estas premisas se violan habitualmente, cabe decir que sí se exponen como precisas y quedan recogidas en la ley, pudiendo ser objeto de denuncia.

En terminante, podemos ver que se trata de una ley extensa que engloba medidas de sensibilización, prevención y detección que trata de introducir en la sociedad nuevas escalas de valores basadas en el respeto de los derechos y libertades esenciales y de la igualdad entre hombres y mujeres desde la perspectiva de las relaciones de género.

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