Percibo un ERTE o el Ingreso Mínimo vital ¿tengo que tributar?

Aunque aún faltan unos meses, ya nos estamos encontrando con personas usuarias preocupadas por la próxima declaración de la renta dos mil veinte. Más específicamente, aquellas personas que son o bien han sido perceptoras de los ERTE o bien del Ingreso Mínimo Vital (IMV).

En el caso de los ERTE

En lo que concierne a los ERTE, posiblemente bastantes personas que no tenían la obligación de presentar el ejercicio de la declaración de la renta. Al percibir esta prestación ahora deban hacerlo.

Con independencia de la modalidad de ERTE, la prestación percibida por el ERTE tiene la consideración de rendimientos del trabajo.

Desde el SEPE notifican que la retención va a ser mínima o bien aun inexistente: “Por la propia activa del abono de posibilidades en periodos de suspensión de relaciones laborales por procedimiento de regulación de empleo. Es poco probable la retención a cuenta en término de IRPF, puesto que los importes previstos de prestación no alcanzan el mínimo obligatorio demandado por las reglas tributarias para la aplicación de retención», aseveran.

Sin embargo, ¿van a estar los adjudicatarios obligados a hacer la declaración?

La prestación recibida figurará tal y como si fuera un pagador más. Por lo que, en el momento de hacer la declaración de la renta el trabajador perjudicado por un ERTE va a haber tenido 2 pagadores: su empresa y el propio SEPE.

La obligatoriedad radicará en los ingresos recibidos por cada pagador:

La Agencia Tributaria establece que el impositor que tiene dos o bien más pagadores tiene que presentar su declaración si sus rendimientos del trabajo superan los catorce euros. Y la cantidad pagada por el segundo pagador (y consecutivos) supera los mil quinientos euros.

Si la cantidad pagada por el segundo pagador (y consecutivos) no superasen los mil quinientos euros y la suma total de ingresos se sostiene por debajo de los veintidos euros. Entonces no se va a estar obligado a presentar la declaración.

Tenemos que tener en consideración la relevancia de las retenciones que nos hayan practicado a lo largo del año. Si a lo largo del año te han retenido de más, Hacienda te va a devolver ese dinero adelantado de más. Si, al contrario, las retenciones han sido menores a las que debían, te va a tocar abonar.

El inconveniente viene cuando no se aplica esta retención del IRPF, como sucede en el cobro de los ERTE por el coronavirus. Por lo que al no retenernos nada, esta cantidad que no nos han retenido deberá ser abonada en el momento de presentar la declaración de la renta.

Al parecer, las posibilidades por ERTE van a hacer por lo general que la declaración salga a abonar tal y caso de que la declaración nos salga a devolver la cantidad va a ser menor que otros años.

En el caso del IMV

En el Real Decreto Ley en el que se desarrolla el Ingreso Mínimo Vital no figura de qué forma tributará esta prestación. Con lo que, si el BOE no señala que se trata de una renta exenta, se cree que es un ingreso que tributa en el IRPF.

El ingreso vital mínimo sería un desempeño de trabajo más como los es el sueldo, el paro o bien las pensiones públicas. Lo que ocurre en un caso así es que, dada la cuantía de esta renta, lo más frecuente es que quienes la cobren no deban tributar en el IRPF.

Esto se debe a que, como hemos indicado ya antes, la obligatoriedad radica en la cantidad percibida. Y el importe máximo anual del IMV es de 12.180 euros, cifra que queda lejos de los veintidos euros establecidos por la Agencia Tributaria.

Es cierto que, al no estar establecido en el Real Decreto Ley, la fiscalidad de esta ayuda podría ser modificada. Pero hasta el instante, el IMV tributará en el IRPF.

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