Servicios Sociales y el absentismo escolar

En los últimos meses se ha disparado la creencia de que los Servicios Sociales les “quitan” los pequeños a las familias necesitadas en el caso de pedirles ayuda, cuando carecen de ingresos. O bien caso de que no los lleven al instituto por miedo al virus.

Hemos leído múltiples titulares en los que, de forma prácticamente amenazante, advierten de las medidas que van a tomar y las consecuencias que va a tener el no llevar a tu hijo o bien hija al instituto por el peligro al contagio de COVID. Lo es cierto que en el caso de advertir un continuado absentismo escolar, se van a tomar las medidas pertinentes, mas hay que conocer que se trata de un protocolo que siempre y en toda circunstancia ha existido, y no es algo excepcional derivado de la pandemia.

¿Qué debemos tomar en consideración?

Lo primero que hay que tomar en consideración es que en España la escolarización es obligatoria desde los seis años. Por lo que los pequeños menores de esta edad no tienen la obligación de acudir al instituto, sino tiene «carácter voluntario» para los progenitores. Pero para los menores de entre seis y dieciseis años sí es obligatoria la educación, con lo que los pequeños que están en ese rango de edad han de estar escolarizados. ¿Qué pasa si los progenitores deciden no llevarlos al instituto? Pues que en un caso así sí podrían tener inconvenientes legales por el hecho de que se podría activar el protocolo de absentismo.

El inconveniente está en las publicaciones en las que se afirmaban semejantes cosas como: “en casos muy graves aun podría suponer para los progenitores penas que pueden ir hasta los seis meses de cárcel o bien multa por dejar de cumplir los deberes legales de asistencia inherentes a la patria potestad».

Pero hay que tomar en consideración que se hace alusión a casos extremos, y que no todo incumplimiento de la patria potestad es delito: «La jurisprudencia (y el los pies en el suelo), precisa que a fin de que un incumplimiento de los deberes de la patria potestad sea considera delito tiene que ser grave, patente y perdurable en el tiempo, (no sea ocasional, ni eventual)».

Cada supuesto tiene sus peculiaridades, de ahí que, habrá de ser el Tribunal quien decrete qué derecho debe predominar para cada menor de edad, si el de su escolarización o bien el de su salud y la de su ambiente familiar. Eso sí, insisten en que el temor «sin más» no es una causa suficiente para dejar de escolarizar a un pequeño o bien a una pequeña. «Deben existir motivos objetivables relacionados con la salud del niño».

En los presuntos de padres divorciados y/o separados, si son inútiles de tomar una resolución sobre la vuelta al cole de sus hijos, van a deber asistir a los juzgados a fin de que sea el juez quien decida a qué figura le toca tomar dicha determinación.

Protocolo de absentismo

Como hemos mentado ya antes, caso de que un menor escolarizado empiece a amontonar faltas infundadas, se activará el protocolo de absentismo. ¿En qué consiste dicho protocolo, y cuales son los agentes que intervienen en todos y cada paso?

Las pautas a continuar variasen en dependencia de las comunidades autónomas, aun puede cambiar de una urbe a otra de exactamente la misma comunidad, si bien, a grandes rasgos, sí que podemos determinar los pasos que se prosiguen y los agentes que intervienen en todos y cada etapa.

Primer nivel

El primer nivel de intervención los forma el centro escolar. Si se advierte que algún pupilo tiene múltiples faltas infundadas, el tutor o bien tutora se ocupará de efectuar un seguimiento del pupilo y de contactar con la familia para investigar la causa de dichas faltas. Es posible que entre el centro escolar y la familia se llegue a un pacto a través de diferentes pautas en las que el absentismo se dé por solucionado.

En caso de no ser de esta forma, el centro escolar comunicará la situación a los Servicios Sociales comunitarios que le correspondan. Esto no es inmediato, primeramente, siempre y en toda circunstancia se contactará con la familia para conocer la situación del pupilo. Y dada esta situación se plantearán medidas y actividades convenientes para la reincorporación educativa del menor.

Segundo nivel

En el segundo nivel hallamos la intervención de los Servicios Sociales de referencia. Entre sus funciones resalta el ahondar sobre los motivos que derivan en un absentismo acusado del menor, así sean de carácter familiar, social o bien económico. Desde los Servicios Sociales se va a diseñar una planificación que constará de ciertas acciones que se consideren convenientes para cada caso particularmente. Y que perseguirán una mejora y una solución al inconveniente del absentismo escolar en un caso así.

En todo instante los Servicios Sociales van a estar en coordinación con el centro escolar, como con aquellas instituciones que estén implicadas y sean precisas a fin de que esta evolución resulte positiva. Dentro de esta etapa puede suceder 2 opciones: que con el trabajo del centro escolar, los Servicios Sociales, y la familia se logre reconducir la situación de forma mejorada y el absentismo escolar desaparezca, o que el caso se estanque o bien vaya a peor. En ese caso, se va a dar paso al siguiente nivel de intervención.

Tercer nivel

Para llegar al tercer nivel se deben generar múltiples condiciones tal como lo son las siguientes:

  • Haber efectuado todas y cada una de las acciones propias de los Servicios Sociales y el centro de educación este sin conseguir resultados en el plazo que se establezca.
  • Que el absentismo comporte una situación de desprotección del menor (peligro o bien desamparo).
  • La ausencia de colaboración por la parte de la familia adjudicataria o bien la obstaculización al desarrollo de las medidas y actuaciones van a poder basar el cese de exactamente las mismas y la consideración sobre la posible adopción de otras. Incluida la declaración de desamparo.
  • La falta de escolarización frecuente del menor o bien que el nivel de absentismo sea igual o bien superior al porcentaje estipulado en la provincia pertinente.

Así puesto que, en el caso que la intervención anterior no de los frutos deseados, se va a pasar a efectuar un informe y derivación a la Fiscalía de menores. Desde ahí, van a ser los encargados de valorar la situación familiar del menor. No necesariamente esto implicaría una retirada del menor de sus progenitores.

Debemos de tomar en consideración que siempre y en toda circunstancia se pretende priorizar la estabilidad y la seguridad del menor. Por lo que este género de resoluciones no se pueden tomar a la ligera.

Conclusiones

Como hemos podido leer de forma general, hay un largo proceso hasta el momento en que llegara el caso de la retirada de un menor se hiciera eficaz. Si bien es verdad que cada caso es diferente, con lo que no podemos acotar cuales son las medidas y consecuencias que tendría cada familia frente al absentismo de un menor.

Hemos visto que existen múltiples agentes implicados en el procedimiento, no solamente las trabajadoras sociales de los Servicios Sociales. Por lo que no está en ellas la totalidad de las resoluciones y responsabilidades respecto al caso.

Creemos esencial hacer ver que desde los Servicios Sociales se busca el beneficio de los usuarios, jamás se persigue un castigo. Por lo que, dejarse llevar por determinados cotilleos o bien determinados casos puntuales de los que no conocemos todos y cada uno de los detalles, puede jugar en contra nuestra. Al no confiar en la ayuda que nos pueden suministrar desde Servicios Sociales.

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