Víctimas mortales por Violencia de Género

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La Audiencia Provincial de Madrid acusa a un joven de producir abundantes golpes a su pareja con piernas y manos, e inclusive con una barra metálica, para ahora pisarle la cara. También se le imputa haber usado un radiador para efectuar quemaduras notables a la víctima y, para finalizar, introducir una colilla apagada de un cigarro en la vagina. Este caso que lleva al extremo lo que conocemos como violencia sexista, no es el único que se ha producido en España. Según datos del Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales y también Igualdad, en dos mil catorce fueron asesinadas cincuenta y tres mujeres a manos de sus parejas.
 
estadistica
 

En comparación con años precedentes, podemos observar que esta cantidad se sostiene en los últimos tiempos lo que nos lleva a proponernos si no sería preciso un cambio a fin de que esta cantidad se redujese más. Además, conforme estos datos, el treinta y dos% denunció a su pareja por violencia y solo el ciento ochenta y nueve% pidió medidas de protección, tras lo que apunta que todas y cada una de las campañas de sensibilización y de apoyo a este colectivo no semeja marchar cuando la mayor parte no demanda a su atacante. No obstante, los motivos profundos de este silencio que acostumbran a indicar los especialistas son el temor, la existencia de hijos, la vergüenza y la dependencia económica del atacante.

Por otro lado, estos estudiosos distinguen 2 categorías en la violencia de género: física y de control. Dentro de la violencia física, hallamos agresiones en muy niveles diferentes, incluido la violencia sexual, y homicidios. En cambio, la violencia de control muy frecuentemente corresponde a una fase precedente al maltrato físico y resulta preocupante por venir a ser tan común, sobre todo en los conjuntos más jóvenes. Recientemente se ha efectuado una investigación sobre este tema por la parte del Gobierno y se ha concluido que uno de cada 3 jóvenes considera «inevitable o bien aceptable» en ciertas circunstancias supervisar los horarios de la pareja, impedir que vea a su familia o bien amistades, no dejar que trabaje o bien estudie o bien decirle cosas que puede o bien no puede hacer. Con palabras de Eusebio Mejías, directivo técnico del Centro Reina Sofía y de la Fundación de Ayuda a la Drogadicción, el significado de estos datos es realmente significativo en equidad de género pues muestra que aún perduran muchos estereotipos culturales.

 

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